De cierta manera
De cierta manera
El primer largometraje de ficción cubano dirigido por una mujer, terminado tras la muerte de su directora
En Miraflores, barrio habanero levantado con participación de vecinos procedentes de Las Yaguas, Yolanda, una maestra, y Mario, obrero de una fábrica de ómnibus, se conocen y discuten sus expectativas de pareja. Sara Gómez cruza personajes de ficción con investigación y presencia de habitantes reales. La película confronta el machismo y otras jerarquías persistentes con las conquistas materiales de la Revolución cubana. Terminada tras la muerte de la directora, se estrenó en 1977.
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Contexto
De cierta manera se filma en Miraflores, un barrio levantado con apoyo estatal y trabajo de vecinos procedentes del asentamiento precario de Las Yaguas. Sara Gómez elige ese escenario, no un centro histórico ni una fábrica emblemática, porque le permite preguntar algo incómodo dentro del propio proceso revolucionario: mudar de vivienda no muda automáticamente de costumbres, y las estructuras de clase, raza y género sobreviven al cambio de dirección política si nadie las combate de manera explícita.
La relación entre Yolanda, maestra, y Mario, obrero, abre una discusión sobre educación, relaciones de pareja y vida barrial. La película combina ficción y procedimientos documentales: personas del barrio y materiales explicativos interrumpen la historia de amor. Esa forma permite plantear que la vivienda nueva y el empleo no borran por decreto prácticas de exclusión, racismo o machismo. La discontinuidad entre relato y comentario obliga a pensar en las relaciones sociales mientras los personajes intentan resolver sus conflictos.
Gómez, cineasta cubana vinculada a la investigación de la cultura afrocubana, había dirigido documentales breves antes de emprender su único largometraje. Murió de un ataque de asma en 1974, durante la posproducción. Tomás Gutiérrez Alea explicó en una entrevista grabada en La Habana en 1976 que acompañó el rodaje sin dirigirlo y que, después de la muerte de Gómez, se ocupó sobre todo de la mezcla de sonido; atribuyó a Julio García Espinosa ayuda en el montaje. Esa explicación permite reconocer la labor posterior sin sustituir la autoría de Gómez por la de quienes terminaron el proceso técnico. La película se estrenó en 1977, aunque los catálogos también usan 1974 para fecharla.
La crítica y la historiografía del cine cubano sitúan De cierta manera como una de las obras más lúcidas del llamado cine imperfecto que promovía el ICAIC: una estética que renuncia al pulido técnico de Hollywood para exponer sus propias costuras, sus propias dudas, y que entiende el cine como instrumento de análisis social más que como espectáculo cerrado. Gómez fue, además, la primera mujer que dirigió un largometraje de ficción en Cuba revolucionaria, en una industria donde el ICAIC —fundado en 1959 como uno de los primeros organismos culturales del nuevo gobierno— estaba dominado por directores hombres.