Nicaragua, Nicaragüita
Nicaragua, Nicaragüita
El canto que se volvió himno no oficial de la revolución sandinista, compuesto tras el regreso del exilio
Carlos Mejía Godoy compuso Nicaragua, Nicaragüita en 1980, después de la victoria sandinista. Según su relato, la imagen de un campesino trabajando la tierra le dio el punto de partida. La canción se volvió un himno popular de la revolución y siguió siendo cantada por nicaragüenses con posiciones políticas distintas, entre ellos manifestantes de 2018. No se ha identificado con certeza la primera grabación comercial ni su edición discográfica.
Esta ficha ya puede consultarse. La reproducción se añadirá cuando esté documentada y preparada para su publicación.
Contexto
Carlos Mejía Godoy, cantautor referencia de la nueva canción nicaragüense y ligado desde los años setenta al Frente Sandinista de Liberación Nacional, había vivido parte de esos años en el exilio en Costa Rica, como buena parte de la intelectualidad y la militancia antisomocista. Tras el triunfo de la revolución en julio de 1979 y su regreso a Nicaragua, compuso en 1980 Nicaragua, Nicaragüita a partir de una imagen muy concreta: una melodía de mazurca y de la necesidad de nombrar afectivamente al país después de la caída de Somoza. Su relato posterior sitúa la composición en 1980, no fija una grabación inaugural.
Mejía Godoy ha contado que la melodía surgió de una experiencia personal y que no intentó fabricar un himno oficial. La canción aparece en ediciones discográficas posteriores, pero las fichas localizadas no permiten identificar todavía una primera toma comercial de 1980. Por eso la fecha de composición se mantiene separada de la de cualquier grabación ofrecida al público, y ningún vídeo subido por terceros se presenta como la versión original.
El diminutivo del título convierte el nombre del país en una forma de cercanía. En la Nicaragua que salía de la dictadura somocista, cantar la patria significaba disputar a quién pertenecía: al aparato de una familia gobernante o a quienes habían participado en la insurrección y empezaban a reconstruir la vida común. La eficacia de la canción procede de esa concentración afectiva y de una melodía fácil de compartir, no de enumerar medidas del programa sandinista.
Esa doble vida se hizo explícita en 2018, cuando manifestantes que protestaban contra el gobierno de Daniel Ortega —antiguo líder de la revolución sandinista que la canción originalmente celebraba— la cantaron en las calles como himno de una Nicaragua distinta a la que entendían representada por ese gobierno. El propio Mejía Godoy llegó a pedir públicamente a Ortega que detuviera la represión de esas protestas. La trayectoria de la canción, de himno revolucionario de 1980 a canto disputado por partidarios y críticos del sandinismo en el poder cuarenta años después, es en sí misma un documento sobre los usos y las apropiaciones posibles de una misma pieza musical.