Obrero y koljosiana
Рабочий и колхозница
Vera Mújina corona el pabellón soviético de París de 1937 con dos gigantes de acero en marcha
Grupo escultórico de Vera Mújina realizado para coronar el pabellón de la URSS, obra de Borís Iofán, en la Exposición Internacional de París de 1937. Un obrero y una campesina koljosiana avanzan en el mismo paso y levantan juntos el martillo y la hoz. La escultura, de 24,5 metros de altura, está hecha con chapas de acero inoxidable al cromo-níquel montadas sobre una estructura metálica. Tras la exposición se instaló en Moscú, a la entrada de la Exposición Agrícola de la Unión, y desde 2009 se alza sobre un pabellón que recupera las proporciones del proyecto original.
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Obrero y koljosiana nació para un duelo. En la Exposición Internacional de París de 1937, el pabellón de la Unión Soviética y el de la Alemania nazi se levantaron frente a frente. Sobre el alemán, un águila; sobre el soviético, dos figuras gigantescas que avanzan con los brazos en alto. Un comentario de la época describió la escena como el enfrentamiento entre un águila que se aparta con desprecio y unos gigantes proletarios que avanzan furiosos hacia ella, y consideró la escultura soviética una de las grandes atracciones de la exposición. Ambos pabellones recibieron el Gran Premio.
El punto de partida fue arquitectónico. Borís Iofán proyectó un edificio cuyos volúmenes crecían de manera escalonada hasta culminar en un pilón vertical que servía de pedestal. En su idea, el remate debía ser un grupo de dos figuras, un joven y una muchacha que alzaban sobre sus cabezas el emblema del Estado soviético, la hoz y el martillo. La escultura y la arquitectura guardarían una proporción aproximada de uno a tres. El grupo escultórico salió a concurso, y lo ganó Vera Mújina.
Mújina no se limitó a ejecutar el esquema. Sustituyó el motivo de ascenso en diagonal previsto en el proyecto por un movimiento rápido hacia adelante, rematado por el impulso vertical de los brazos. Las dos figuras cortan el espacio con paso de gigante; el viento de frente les pega la ropa al cuerpo, les echa hacia atrás los brazos libres y levanta el pañuelo de la muchacha. Vistas de frente forman un solo bloque; de perfil, su movimiento prolonga el ritmo creciente de los volúmenes del pabellón. La escultura no se coloca sobre el edificio: lo culmina.
