Siréna
Siréna
La huelga minera de Kladno de 1889, filmada por el cine checoslovaco recién nacionalizado
Kladno, 1889. La familia minera Hudec vive al ritmo de la sirena que llama a los pozos y a la fundición. Cuando los mineros se declaran en huelga contra los salarios de hambre, la dirección de la compañía llama a los gendarmes. Durante el asalto a la villa del director, la represión alcanza a los hijos de los huelguistas y la joven Emča muere de un disparo. Karel Steklý adapta dos capítulos de la novela de Marie Majerová y convierte la historia de una familia en la historia de una clase.

Contexto
Siréna abre con un sonido antes que con un héroe. La sirena de la mina y de la fábrica marca el día de toda la cuenca de Kladno: cuándo se entra, cuándo se sale y cuánto vale una vida medida en turnos. La película de Karel Steklý toma ese sonido como principio de organización. La familia Hudec no vive una tragedia privada con un fondo social: su casa, sus hijos y sus deudas son la forma concreta que adopta la explotación en una ciudad minera de finales del siglo XIX.
El hecho de partida es real. En 1889, los mineros de Kladno se enfrentaron a la dirección de la compañía minera, encabezada por el director Bacher. La protesta terminó con los gendarmes disparando contra la gente, y entre los muertos hubo niños. La novela de Marie Majerová, publicada en 1935, reconstruyó esa historia a lo largo de varias generaciones de la familia Hudec. Majerová había crecido en Kladno, había trabajado de criada siendo adolescente y fue miembro fundadora del Partido Comunista de Checoslovaquia en 1921. Su libro no mira a los mineros desde fuera: los conoce.
Steklý no intentó filmar la saga entera. Tomó solo dos capítulos y los concentró en el conflicto de la huelga. Esa decisión cambia la escala del relato: la memoria familiar se convierte en un episodio de lucha, con un antes y un después nítidos. El salario es insuficiente, la compañía se niega a negociar, el Estado envía a sus gendarmes y la violencia recae sobre quienes menos pueden defenderse. La muerte de Emča, la hija alcanzada en el asalto a la villa del director, no funciona como un golpe de melodrama aislado. Es la prueba de que el orden de la compañía se sostiene con fusiles.
La película se hizo en un momento preciso. El 11 de agosto de 1945, el presidente Edvard Beneš firmó el decreto que puso en manos del Estado los estudios, la producción, la distribución y la exhibición cinematográfica en Checoslovaquia. Siréna pertenece a las primeras cosechas de ese cine nacionalizado. Que la nueva industria eligiera como tema una huelga reprimida por la gendarmería imperial tiene un sentido directo: el cine público de la posguerra buscó en la historia obrera del país la genealogía de la sociedad que quería construir.
La fotografía es de Jaroslav Tuzar y la música, de E. F. Burian. En el reparto figuran Marie Vášová, Ladislav Boháč, Josef Bek y Naděžda Gajerová, entre otros. La película se estrenó en Praga el 11 de abril de 1947 y ese mismo año obtuvo el Gran Premio Internacional de la Mostra de Venecia; Steklý y Vášová recibieron además el Premio del Estado de 1947. Una copia del Archivo Nacional de Cine de Praga que probablemente se proyectó en Venecia se conserva en buen estado.